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Entrantes y Aperitivos

Migas de bacalao

Migas de pan sueltas con bacalao desalado, ajo y pimientos, un plato de cuchara tradicional pensado para aprovechar el pan duro.

Preparación

20 min

Cocción

25 min

Comensales

4

Dificultad

media

Ingredientes

Para 4 personas · tiempo total 45 min

  • 400 gpan duro del día anterior
  • 300 gbacalao desalado y desmigado
  • 4dientes de ajo
  • 1pimiento verde
  • 1 cucharaditapimentón dulce
  • la necesariaagua
  • 150 mlaceite de oliva virgen extra
  • al gustosal

Elaboración

  1. 1

    La noche antes, corta el pan en trozos pequeños, rocíalo con un poco de agua salada hasta que quede húmedo pero no empapado, y tápalo con un paño hasta el día siguiente.

  2. 2

    Si el bacalao viene salado, desala en agua fría en la nevera 24-36 horas, cambiando el agua varias veces. Desmígalo en trozos pequeños, retirando pieles y espinas.

  3. 3

    En una sartén amplia o cazuela de barro, calienta el aceite y dora los dientes de ajo enteros, con piel y un golpe de cuchillo. Resérvalos.

  4. 4

    En el mismo aceite, rehoga el pimiento verde picado hasta que esté tierno.

  5. 5

    Aparta la sartén del fuego un momento y añade el pimentón, removiendo rápido para que no se queme. Vuelve a poner al fuego.

  6. 6

    Añade el bacalao desmigado y saltéalo 2-3 minutos.

  7. 7

    Incorpora el pan humedecido y los ajos dorados. Ve removiendo y desmenuzando con una cuchara de madera a fuego medio-bajo.

  8. 8

    Cocina 15-20 minutos removiendo con frecuencia, hasta que las migas queden sueltas, doradas y sin humedad. Rectifica de sal.

Truco de la abuela

El punto del pan es la clave: si queda demasiado húmedo, las migas salen apelmazadas; si queda seco, no se sueltan bien. Mejor humedecerlo la noche antes y dejar que repose tapado.

Las migas nacieron para aprovechar el pan que ya no está tierno, y con bacalao desalado se convierten en un plato entero con mucho más cuerpo. El secreto está en la paciencia: dejar el pan en su punto de humedad y remover despacio para que las migas queden sueltas, no una masa compacta.

Se sirven bien calientes, tal cual o acompañadas de una ensalada verde para cortar la grasa del aceite. Si te sobran, al día siguiente se recalientan en la sartén y ganan textura.

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