Bechamel casera
La salsa bechamel de toda la vida, con mantequilla, harina y leche, lista en diez minutos. Base perfecta para croquetas, lasaña o verduras gratinadas.

Preparación
5 min
Cocción
12 min
Comensales
4
Dificultad
fácil
Ingredientes
Para 4 personas · tiempo total 17 min
- 50 gmantequilla
- 50 gharina de trigo
- 500 mlleche entera
- una pizcanuez moscada
- al gustosal
Elaboración
- 1
Calienta la leche en un cazo aparte o en el microondas, sin que llegue a hervir. Reserva.
- 2
Funde la mantequilla en un cazo a fuego medio-bajo, sin dejar que se dore.
- 3
Añade la harina de golpe y remueve sin parar con unas varillas durante 2 minutos, para que se cocine y pierda el sabor a crudo, sin que llegue a coger color.
- 4
Vierte la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover, para que no se formen grumos.
- 5
Sigue removiendo a fuego medio-bajo durante 6-8 minutos, hasta que la salsa espese y nape la cuchara.
- 6
Añade la nuez moscada y la sal, y remueve un minuto más para que se integren.
- 7
Retira del fuego y usa enseguida, o cúbrela con film a piel para que no forme costra si la vas a dejar reposar.
Truco de la abuela
Añade la leche caliente y poco a poco, no de golpe ni fría: es el truco que evita casi todos los grumos y hace que la salsa quede fina sin necesidad de colarla.
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La bechamel es una de esas salsas básicas que conviene tener controladas porque abre la puerta a croquetas, lasañas, canelones o unas simples verduras gratinadas. La proporción de mantequilla, harina y leche que usamos aquí da una textura media, ni muy espesa ni muy líquida, que se puede ajustar según para qué la vayas a usar.
Si la quieres más espesa, para croquetas por ejemplo, añade un poco más de harina o deja que reduzca unos minutos más al fuego. Si la prefieres más ligera, para gratinar verduras, basta con añadir un poco más de leche al final.
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